“Yo, se quien eres.”

“Yo, se quien eres.”

Entre el bien y el mal; todos los bebes nacen en el manto blanco de la benévola bondad y el bien mas cristalino, envueltos angelicalmente en la energía mas pura y transparente. Se es bueno por naturaleza, el bien es nuestro estado de serie. Hasta que se nos da la oportunidad de decidir. La oportunidad de escondernos o dar la cara. El mal tienta y provoca con sus inestables falsos paisajes de caducos porvenires, y algunas almas se esconden tras su careta asustados y sin fuerzas de afrontar, decapitados y decaídos, impotentes y desgraciados por no tener el valor de practicar el bien, por una única y simple razón; el miedo a la vulnerabilidad. Cuando son las facturas del mal, las únicas que vendrán a desahuciarte. Esto me lleva a dos rotundas conclusiones:

                1: “Que el hombre sufre una condena eterna; la de poseer la ingenuidad irremediable de creer, que puede jugar con el bien o la verdad sin sufrir las consecuencias”

(aunque pueda disimularlo)

                2: “Que el mal es poderoso, pero el bien nunca se debilita.”

           El bien siempre ha estado ahí. Fue el primero que vio equivocarse al hombre al dejarle decidir, allá en el principio del comienzo y será el único que perdure por ser NATURAL ,algo que pertenece realmente a la vida, a la vida que flota alrededor de la humanidad fuera de los cuerpos. El mal es un intruso que el humano ha heredado. Por eso; cuando no queden humanos para decidir, el bien seguirá en el aire, tranquilo, relajado, jugando con el viento, buscando una nueva especie que ESTA VEZ SI!… le respete de verdad.

Por eso puedes comportarte como quieras, yo… se quien eres.

                                                                      Por Ander Garcia Martinez

El bien y el mal

 

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