Para ella.

Este es un poema que escribí hace mucho tiempo, y que hoy se lo dedico a mi abuelo, que estás en los cielos.

     No es por que sea de aquí, ella en si misma es así. Elegancia emana por si sola, desde cualquiera de sus principios hasta cualquiera de sus confines. Ciudad de gente discreta amante de su pedigree. Es un honor para mí describir este único y armonioso punto geográfico, sentado y desde el escritorio lleno de señorío y recuerdos palpables de el difunto “Téndulo García Alvarez” mi abuelo, que con tanto amor amaba esta mi ciudad. Ciudad tranquila, de casas en piedra talladas con el corazón. Esquinas que gritan con fuerza el rechazo a tener algún día, bloques colindantes lisos, fríos, mudos, sin formas explícitas, faltos de historia, estilo y cariño a la hora de ser construidos.

Ciudad sacada de un cuento real. De un cuento que vuela con los pies en la tierra. Ciudad de costa y playas que brillan bajo los rayos que se mezclan con las manos de sus brumas salinas. Bendita mi Ciudad. Un punto en el mapa enigmático por si solo, pintado a conciencia por la naturaleza que se encargo cuidadosamente de ello. Bendita Ciudad. Calles donde respiro la profundidad del frescor marino, y paseo plácido contemplando enamoradamente como si de un extranjero recién llegado me tratara. Bendita mi Ciudad. Calles que piso con orgullo mientras disfruto de cada una de sus direcciones, tarareando en mi interior una ceremonial melodía, que salta de mi vientre, por todo lo que me transmite el entorno noble y galán de cada uno de sus rincones. Bendita Ciudad. Plazas, avenidas y pasadizos de esculpida artesanía. Ciudad de isla Santa Clara, poniendo la guinda a estas curvas orillas que la rodean en un perfecto abrazo Donostiarra. Bendita Ciudad. De tradición en el tiempo que guarda su encanto cual último tesoro. Perla que nunca se llevará el viento. Donosti. Ciudad identificada con un código de barras en una gama especial en tonos ocre y oro. Ciudad potera de gente amable y conversante. Ciudad sin crisis de caracter, que lucha sin posible pérdida contra la modernización absurda. A la vez, ciudad preciosa y evolucionante, sin perder de vista ninguno de sus orígenes, que importante para perdurar en el tiempo como tal. Ciudad urbana y “mendizale” al mismo tiempo. Moderna y natural. Apacible por el día, mágica por la noche.

Igüeldo, Urgull, Naútico, Alde Zaharra, Gros, Concha, Miramar, son algunos de sus apellidos, de un nombre que solo podía empezar por SAN y acabar en SEBASTÏAN.

Bat bada zeruan (hay una en el cielo)

donos

Por Ander García Martinez

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