La flor

Todo el mundo tiene derecho a publicar lo que le plazca. A veces se crea y se publica para el público y a veces para la intimidad de uno mismo. Pero… no hay nada peor que aquél que se hace llamar escritor y que publica su libro solo para aliviar su ego y que los demás sean testigos de ello. Olvidándose de que al otro lado siempre hay alguien que necesita que le aporten. Que le den algo. Que le hagan volar escapando de la realidad entre las páginas. Imagino que cuando este tipo de “escritores” reciben su libro en físico, se pondrán muy contentos al ver su sueño cumplido y lo pondrán en el lado más visible de su estantería, a pesar de que cuando las visitas que reciba le pregunten por él, no sepa muy bien que contestar, hablando entre dientes y mirando al suelo.  Mi más sincera enhorabuena. Ya tiene usted una flor… de plástico.

Por Ander García Martinez

 

 

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