Al otro lado

Al otro lado

     Las páginas me seducen con su mirada vacía y llena de vértigo. Un vértigo que viene desde el otro lado. ¿Como llega aquello que no se ve y ni siquiera se detecta?. Algo que todavía no existe se acerca abriéndose paso hacia ti. La fe crece tanto, que para cuando te das cuenta, lo imposiblemente lejano, de pronto  cosquillea las cuerdas del instrumento sin forma que llevamos dentro. Y de pronto empieza a sonar ese instrumento, ese sonido de tacto ensordecido. Algo como si alguien llamara a la puerta pero en frente no hubiera nadie, porque ya esta dentro. Una imagen envuelve tu mente, tan pasajera como trascendente. Capaz de abrir de par en par la retina del mundo, iluminando un enorme iris en medio de la esfera. El espíritu se palpa como la tierra entre las manos. Lo invisible se sorprende al dejarse ver con una nueva figura resplandeciente. Sorpresas a punto de nacer, se repiten una y otra vez. Los antiguos conceptos visten una nueva vestimenta bordada con hilos de luz, mudando la antigua piel, que irremediablemente también  será mudada, volviendo a sorprender. Déjate atar por los cabos sueltos. Déjate inundar por la bocanada de un placer desconocido. Déjate llevar por la lógica inconsciente que te lleva al otro lado. Ese que nunca creíste llegar al pisarlo. Todo es amplio y solitario, nada se alcanza a entender del todo.

al otro lado

     No hay linea en el horizonte, solo mas mar. Olas por encima de las nubes. Nubes en cajitas de muñecas. El aire que corre sopla de una forma extraña, mas espeso y suave, es algo pero no es aire. Nada ocurre y sucede solo se adivina y se intuye. Miradas de algodón de azúcar te rodean. Todas bañadas en dulzor fascinante. Sensaciones locamente cuerdas intentan engañarte con la verdad. Nada se mueve, todo se eleva. Nada es lo que parece. Solo es, sin parecerse a nada. Todo cambia siendo el mismo. Todo revés está en su lugar. El olfato es tacto, la vista pensamiento, la imagen es sonido moldeable dibujándote la esencia del secreto inalcanzable. Todo es tan infinito que no cabe. Tan sutil, Tan maravilloso. Me gustaría quedarme para siempre, no estar nunca en otro lado. Pero el régimen de visitas se acaba y soy expulsado al exterior. Sufro el imprescindible despido. Y menos mal, porque sino… no podría contarte lo que he visto.

Por Ander García Martinez

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