El bolígrafo mágico

Cuando era pequeño siempre pensé que podía mover objetos con la mente, que tenía poderes mágicos. Solía sentarme en el escritorio de mi habitación y cuando me quedaba solo, me ponía un bolígrafo justo en frente en medio de la mesa y comenzaba con el hechizo… Me quedaba mirándolo fijamente y entonces empezaba a reunir todas las fuerzas del mas allá…

—Muévete, muévete!—Pensaba mientras hacia cosas raras con las manos alrededor del “boli” sin tocarlo…

—Muévete, vamos muévete!—Me decía por dentro mientras  clavaba la mirada en el con toda mi fe…

—Muévete! se que puedo hacerlo, venga muévete solo un poquito. Dame una señal de que es cierto, de que soy capaz de mover objetos con la mente.

Pero después de mirar el bolígrafo 10 minutos seguidos… este seguía allí, quieto en medio de la mesa.

El otro día…

Estaba en la inopia (como de costumbre) fijándome en mis cosas, dando vueltas por el centro comercia,l cuando de repente lo vi claro. En aquel instante, llevado por una extraña atracción, sin pensármelo cogí y salí corriendo de aquel mundo artificial. Corrí hasta la parada del autobús, este me llevó hasta la parada del metro, bajé las escaleras empujando a la gente como si me fuera la vida en ello,  salté el pase no había tiempo que perder, entré por las puertas del metro justo cuando estaban a punto de cerrarse, me llevó hasta la plaza Cataluña que es donde vivo, me bajé del vagón, subí las escaleras, corrí los cien metros que había hasta mi portal,  subí hasta mi piso sorteando los escalones de tres en tres,  metí la llave en la cerradura, la giré, entré, y cogí mi bolígrafo para escribir esto que estoy contando ahora.

 

Por Ander García Martinez

El bolígrafo mágico

 

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Al otro lado

Al otro lado

     Las páginas me seducen con su mirada vacía y llena de vértigo. Un vértigo que viene desde el otro lado. ¿Como llega aquello que no se ve y ni siquiera se detecta?. Algo que todavía no existe se acerca abriéndose paso hacia ti. La fe crece tanto, que para cuando te das cuenta, lo imposiblemente lejano, de pronto  cosquillea las cuerdas del instrumento sin forma que llevamos dentro. Y de pronto empieza a sonar ese instrumento, ese sonido de tacto ensordecido. Algo como si alguien llamara a la puerta pero en frente no hubiera nadie, porque ya esta dentro. Una imagen envuelve tu mente, tan pasajera como trascendente. Capaz de abrir de par en par la retina del mundo, iluminando un enorme iris en medio de la esfera. El espíritu se palpa como la tierra entre las manos. Lo invisible se sorprende al dejarse ver con una nueva figura resplandeciente. Sorpresas a punto de nacer, se repiten una y otra vez. Los antiguos conceptos visten una nueva vestimenta bordada con hilos de luz, mudando la antigua piel, que irremediablemente también  será mudada, volviendo a sorprender. Déjate atar por los cabos sueltos. Déjate inundar por la bocanada de un placer desconocido. Déjate llevar por la lógica inconsciente que te lleva al otro lado. Ese que nunca creíste llegar al pisarlo. Todo es amplio y solitario, nada se alcanza a entender del todo.

al otro lado

     No hay linea en el horizonte, solo mas mar. Olas por encima de las nubes. Nubes en cajitas de muñecas. El aire que corre sopla de una forma extraña, mas espeso y suave, es algo pero no es aire. Nada ocurre y sucede solo se adivina y se intuye. Miradas de algodón de azúcar te rodean. Todas bañadas en dulzor fascinante. Sensaciones locamente cuerdas intentan engañarte con la verdad. Nada se mueve, todo se eleva. Nada es lo que parece. Solo es, sin parecerse a nada. Todo cambia siendo el mismo. Todo revés está en su lugar. El olfato es tacto, la vista pensamiento, la imagen es sonido moldeable dibujándote la esencia del secreto inalcanzable. Todo es tan infinito que no cabe. Tan sutil, Tan maravilloso. Me gustaría quedarme para siempre, no estar nunca en otro lado. Pero el régimen de visitas se acaba y soy expulsado al exterior. Sufro el imprescindible despido. Y menos mal, porque sino… no podría contarte lo que he visto.

Por Ander García Martinez

al otro lado

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“LO IMPOSIBLE”

Lo imposible

Pela una patata, átate el cordón de la zapatilla, tira una pelota, escribe el final de una historia interminable. Abre el frigorífico, enciende la lampara, cierra la puerta, pulsa el interruptor que concede los deseos. Túmbate en el sofá, enciende la radio, tócate la nariz, escucha la voz del mundo que te esta llamando. Hazte la cama, revisa tu agenda, ponte el despertador, estira la mano y coge lo que quieras del futuro. Mírate en el espejo, pon pasta en el cepillo de dientes, limpia el polvo, acaricia la piel de los sueños. Llena la taza de leche, unta una galleta, fríe un huevo, para el tiempo. Abre el maletero, enciende el móvil, dale forma al amor. IM”POSIBLE”.

Porque lo mágico y extraordinario siempre se esconde entre lo cotidiano.

Escribo…

lo imposible

 

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