Erase una vez…

Erase una vez un valeroso caballero curtido en todas las batallas que se puedan llegar a recordar. El único guerrero de todos los cuentos y leyendas que en el combate jamás mato a nadie, solo se entregaba a su deber para salvar. Se dice de el que, a diferencia de los demás; su corazón poseía un color diferente al igual que el tono de su sangre y que a su lado siempre caminaba un fiel escudero del que se desconocía el nombre y su aspecto. Inmerso en una de sus innumerables heroicas apariciones, justo en el momento en el que intentaba guarecer a una victima que sujetaba entre sus brazos; lejos de respetar la verdad de aquel noble caballero, una flecha cobarde y malintencionada que nació de las sombras, atravesó el corazón de este por la espalda sin ni siquiera poder ver la mirada de quien le había arrebatado la vida de forma indigna y desde la oscuridad. Pero al igual que la peculiar vida del caballero, algo peculiar e insólito ocurrió también en su muerte. Aquella fatídica mañana sangrienta no fue una simple muerte la que mató al glorioso caballero; sino dos, dos muertes le mataron en aquel campo verde que dejo de ser santo por la crueldad derramada. Dos muertes viajaban en la punta enlutada de aquella flecha; la muerte inerte y la muerte consciente.

Ambas penetraron por la armadura pero eran distintas sus finalidades; La muerte inerte se quedo en el cuerpo del apuesto caballero disfrutando del maravilloso espectáculo de las imágenes y emociones heroicas que su alma guardaba. En cambio la muerte consciente abandono el cuerpo del caballero y en dirección hacia las sombras y en un mortal silencio esta salio lanzada siguiendo la trayectoria por donde había venido la flecha.

La muerte consciente y su negro manto cruzaron el campo de batalla con el hambre de la venganza y la justicia, – y no cesaría hasta cumplir con su cometido-. La muerte voladora y consciente al ver en las sombras escondido al escurridizo impostor, este empezó a correr desesperádamente intentando escapar en vano del mortífero tacto y su abrazo final. La muerte consciente le siguió de cerca y cuando ya lo tenia delante el insignificante pequeño traidor miro hacia atrás asustado y la muerte consciente le entro por la boca y los ojos, diciendo;

“Yo soy la muerte consciente, la peor, la muerte que no mata, la muerte que se vive. La que pordiosea en tu interior para que nunca mas respires aire, sino el humo negro de mi ira”

-Mátadme!! -suplico el miedo del infiel que obró mal desde la sombra-

“No se te concederá tal honor inmerecido, no te matare para que desees estar muerto, por que yo soy la mortalidad caminante destinada a las almas de ceniza, la muerte que no permite al viento que se lleve tu pecado, matar dices!! no estas cualificado para nombrar mi nombre. Me quedare dentro de ti en forma de sufrimiento hasta que la vida abandone tu cuerpo! Recordándote cada día el dolor de la flecha que atravesó el corazón de tan valiente caballero”

Entonces el pequeño judas, renegado y condenado a la niebla eterna corrió hacia el cadáver del caballero y le suplico ante los cielos que por favor le perdonara, y mientras le lloraba y le rogaba ante su rostro pálido y apagado, vio que tenia algo escrito en la parte trasera del yelmo, había algo grabado salpicado por la sangre todavía húmeda, decía así;

“Gracias eternas, fuerza y honor para mi fiel escudero que me otorga la victoria a pesar de la muerte; EL KARMA.”

Y en la boca muerta del caballero abatido…pareció simularse una leve sonrisa.

                                                                    “Por Ander Garcia Martínez”

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“EL AUDITORIO”

           “EL AUDITORIO”    

           Siempre tengo la misma sensación antes de empezar a escribir. La sensación de no tener nada que traerte, nada que resumir, que resaltar, que contarte, que contarme. Me siento en la silla del escritorio despliego la pantalla de mi mac (en este caso) y después de oír la musiquilla del encendido del arranque, la melodía de inicio… todo esta en silencio…segundero estático….las hojas de los arboles que diviso desde la ventana parecen imitarme quedándose quietas. Me quedo con la mirada fija hacia dentro, buscando inconscientemente algo al otro lado de mi. Siempre tengo esta sensación de no tener nada y cuando la sensación parece incorregible… la pausa de pronto comienza a moverse y pierde la P luego la A después la U la S y mas tarde la A y cuando todas sus letras caen y desaparecen…
El instinto se detona; se rompen las fibras de las capas que obstruyen los pensamientos que hay tras los pensamientos mas cercanos a la superficie, la profundidad se va acercando, el enigma se eleva, un flujo energético comienza a viajar por el conducto de los idealismos, se enciende el luminoso de la alarma; ¡activación hormonal inminente!, ¡activación hormonal inminente!. El abandono hace unas lineas por encima que ya se perdió como opción! y tras el imparable avance todo crece y se aumenta. Las pupilas se agrandan, las venas se hinchan y algo en el cerebro explota estrelladamente esparciendo un cielo de neuronas insólitas en el interior. Todo se sobrecoge y se expande, y entonces surge el episodio, comienza la función!!
Entonces me siento, entonces estoy, entonces me veo flotando en medio de un auditorio con los brazos en cruz y la cabeza erguida. Las butacas a mi alrededor comienzan a suspenderse en el aire. Un torbellino de partículas doradas lo envuelven todo en forma de tifón, enfrente mio, una fuerza violenta desgarra el telón del auditorio arrancándolo violentamente. Detrás de el una inexplicable luz estalla y lo ciega todo dejándome invidente. Entonces empiezo a mutar, a transformarme en ese algo inusual levitando en el aire en una postura jamas vista. Me empiezan a temblar las manos mientras se enrojecen. Siento como un asombro se aproxima por todos los lados. Cuando me alcanza noto el impacto; Algo cromado se me acopla al pecho y siento como me oprime el ensamblaje mientras se endurece. Aprieto los dientes mientras siento como algunas costillas se parten y la fuerza que tengo delante  empieza a absorberme llevándome hacia la luz. Un sentimiento de valor angustioso recorre todo mi ser cuando de un latigazo y cual muñeco de forma desatada atravieso la luz del escenario de la sala en un fugaz impacto…
No se donde estoy, de pronto todo se calla, no hay suelos ni techos ni luces ni oscuridad solo percibo una inmensidad desbordante, algo se acerca rápido por encima de mi y entonces aparece! Es el; el halcón de Zen que solo habita en los sueños. En un movimiento certero me en zarpa entre sus garras plateadas y mientras me ensordece el poderoso bandeo de sus alas observo como mis pies se alejan de la nada a una velocidad incalculable. Subo y solo subo me aferro a la piel de las garras mientras me falta el aire y cuando ya no queda cielo purpura que surcar a la par de un fuerte y peculiar graznido, el halcón me libera soltándome, no sin antes depositar dos semillas de luz incrustadas en mi espalda con su enorme pico anacarado. Envueltos en calor mis omoplatos empiezan a crujir y a retorcerse resquebrajando mi superficie cuando en un acto de fe y un sonido desgarrador… despliego las alas de Zen iluminando el espacio en su totalidad. De pronto algo multitudinario se divisa bajo la lejanía y antes de poder darme cuenta el deseo me hace descender. ¡Que es lo que veo!
Son los cien galeones imperiales del pirata Kirk; el único pirata bueno de todos los cuentos escritos. Mientras desciendo jugando con el viento me deleito con la majestuosa imagen de la inmensa flota colosal que abarca todo el mar y su horizonte. Ya sobre las velas de uno de los galeones me poso en uno de sus robustos mástiles. Miro hacia abajo y la tripulación al completo del galeón imperial me saluda amable y enérgicamente incluido el capitán Kirk que señalando con un dedo me invita a mirar al frente para que lo admire. Es el! el ultimo gigante del bosque de Zandor. Su grandeza impresiona  mientras lo contemplo desprendiendo trozos de árbol rocas y barro tras su enorme paso ralentizado. De pronto un calor incontrolado empieza a surgir de mis piernas sobre la madera del mástil quemando la corteza, una reaccion extraña se apodera de ellas, puedo notar la extremada fuerza añadida que no se de donde viene pero la noto y me impulso… sobrevolando las nubes en el aire para acabar culminando el vertiginoso vuelo en uno de los hombros del enigmático monstruo sobrenatural, rodeado de un extremado olor a yerba y frescura. El gigante al percatarse de mi menuda presencia sobre el (haciendo un esfuerzo inaudito) frena, y congelando el movimiento se para. Entonces en un gesto inadvertido se gira, me mira, y con su basta mano semiarbolada me agarra sujetándome del tronco y me lanza por el aire con una fuerza titánica que al salir despedido me arranca las alas. Al sentir mi espalda desnuda empiezo a caer plomizo hacia una nueva nada, una nada llena de incertidumbre y penumbra insólita donde nada se puede esperar, solo descender. Pero en lo mas lejano de la tiniebla bajo mis pies comienzo a ver algo, un punto en la nada que comienza a aumentar con la caída. Sigo cayendo y sigue aumentando, voy a entrar, voy a entrar en el! Es un pequeño orificio! Parece una ventana! ya viene! ya llego! ya esta aquí!…. y me introduzco por la ventana de mi cuarto aterrizando en un golpe brutal.
Entonces bajo una nube de polvo que se disipa lentamente aparezco sentado frente al ordenador de mi habitación y algo recién escrito se puede leer en la pantalla; “Siempre tengo la misma incomprensible y remota sensación antes de escribir, la sensación… de que no tengo nada que contarte.”

                                                                     Por Ander Garcia Martinez

el auditorio

 

 

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EL PEZ

El Pez        La proximidad de los sueños, el alcanzarlos se asemeja a sacar un pez del agua. El pez “tu sueño” está lejos, fuera del alcance en el agua y tú estás en tierra firme ¿qué puedes hacer? Primero necesitaras la fe, esencial, esta se convertirá en las olas que empujaran el pez “tu sueño” hacia la orilla donde estás. Después está la perseverancia, esta te dará un numero ilimitado de intentos para poder coger el pez, aunque nada te asegura que vaya a morder el anzuelo. Y por ultimo está la esperanza, que incluso cuando estés a punto de coger el pez, se te resbale y vuelva a caer al agua, esta te asegura que el pez siempre estará ahí, esperando a que lo vuelvas a intentar.

 Pero no olvides que ante todo, deberás tener siempre una caña preparada… y nunca apartar la vista del mar.

Por Ander García Martinez

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ANAíS

                    El otro día, mi prima de 12 años – mientras yo estaba distraído – intento leer lo que estaba escrito en la pantalla del portátil, y yo apartándola con cariño le dije:

                    – Anaís; no puedes mirar eso hasta que no este terminado.

                   y ella me pregunto…

                    – Porque no puedo?

                   y le conteste…

                    – Si que puedes, pero no debes.

                   -y porqué? – me siguió preguntando.

                   Mira Anaís; Puedes coger un libro y abrirlo por detrás profanando su final, intentando leer los secretos que esconden sus últimas páginas. Puedes, pero no debes.

                   – Y porqué no puedo primo Ander?

                   Porqué entonces estarías rompiendo la magia, y nadie quiere romper la magia, solo sentir su encanto.

                   (ya no hubo mas preguntas.)

Por Ander García Martinez

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