El burro y la zanahoria

Un campesino y su pequeño querubín, contemplaban a la vera del  sembrado como su burrito, tiraba del arado con un palo sobre la cabeza del que colgaba una zanahoria para incitar al animal.

El burro y la zanahoria                                                                                              foto por viventi.es

De pronto, mientras el burrito iba arando el terreno sin perder de vista la zanahoria y el pequeño agarraba la mano curtida de su padre, al zagal, le empezaron a entrar una serie de inquietudes, que como niño por supuesto no tenía la menor intención de callarse.

—¡Papá, papá! ¿El hombre es listo y el burro es tonto?

—Pero hijo, por qué dices eso.

—Porque va detrás de la zanahoria y nunca la va a poder coger.

—No hijo, el burro simplemente persigue la zanahoria porque tiene mucha hambre y le gustan mucho. Pero mira…

Entonces el humilde campesino sacó una zanahoria de su capazo de esparto y la lanzó de manera que fue a caer justo delante de las patas del animal. Instintivamente, el burrito paró la marcha, agachó la cabeza y se puso a comer la zanahoria que le había tirado el campesino, olvidando por completo la que colgaba del palo.

—Lo ves hijo, el burrito no es tonto.

Pero la cosa no iba a quedar ahí y las interrogantes del chiquillo empezaron a ocupar todo la campiña dando rienda suelta a su imaginación.

—¡¡Papá, papá!! y entonces… entonces ¿qué pasaría si fuera un hombre? si lo cambiáramos por el burro y le pusiéramos en el palo algo que le gustara mucho y…  y ¡también tuviera mucha hambre! ¿Qué haría entonces papá? ¿¿Qué es lo que haría??

Entonces el campesino se agachó poniéndose a la altura del niño y en un tono trascendente, ante la mirada deseosa del pequeño, este le dijo:

— ¿Si fuera un hombre con mucha hambre y le pusiéramos colgando del palo algo que le gustara mucho? Mira hijo, si fuera un hombre con mucha hambre y le colgáramos del final del palo un fajo de billetes de los grandes, intentaría coger el dinero desesperadamente, sin darse cuenta de que está pisando un campo lleno de zanahorias.

Por Ander García Martinez

el burro y la zanahoria

 

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8 comentarios

  1. La codicia que estropea todo…buen telato

  2. La codicia que le ciega al hombre y no dónde están las cosas que realmente necesita, cosa que al animal no le ocurre. Creo que está claro quien es el más tonto

  3. La moraleja es que el hombre no se fija en el daño que causa por conseguir sus objetivos.

  4. ¡Wow! qué cierto y qué triste, perseguimos algunas cosas que no podemos alcanzar y no aprovechamos lo que tenemos a nuestros pies.
    Abrazos de luz

  5. lol la enseñanza esa miayudo pa mi reporte de mas alla del esclavo

  6. Exacto. Has descrito justo lo que quería transmitir

  7. Muy buen relato y….a ver si aprendemos algo…!

  8. Gracias. Pues sí que falta hace.
    Un saludo

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