Te acuerdas…

Lejos de la irritabilidad que causa el estar horas pegado a una red social o abriendo ventanas y ventanas en internet, hasta que te duele la cabeza, a causa de esa nube borrosa, imprecisa y codificada que enturbia la mente, me encanta esa sensación cuando estás viendo una buena película, y notas como tu cerebro se hidrata por la información que te llega. Como sientes la activación de las emociones y estas te acarician hasta lo más profundo del subconsciente. Esas instantáneas que secuestran tu mirada con una atracción que no puedes ni quieres evitar. Esa información arraigada, penetrante y conmovedora que deja imágenes sólidas en el recuerdo. Imágenes que tardan una centésima en entrar y que incluso, a veces, pueden quedarse plasmadas en tu interior toda una vida. Estampas épicas que por su calidad y valor, se han ganado con creces el revolotear por nuestra mente para siempre.

La caja del repartidor que culmina el séptimo pecado. Gotham sucumbiendo al encanto de una capa negra. Los ojos del avatar abriéndose. Espartanos implorando a su Rey muerto. El pie descalzo de Sandra Bullock pisando tierra firme. Eliot. El anillo cayendo a la lava. La cabeza de caballo bajo la sábana. La motosierra cortando una pierna en la ducha mientras la sangre le salpica en la cara. La jeringuilla clavada en el pecho y el suspiro de la vida. Cortocircuito aprendiéndose el libro en tres segundos. Lucy en todas partes. El soldado arrodillado. La piedra redonda gigante. La tableta del ticket dorado. El carrito de bebé precipitándose por las escaleras en cámara lenta. Clark Kent colocándose las gafas con el dedo índice. La bombona en la boca llena de dientes. Shindler pasando lista a su manera. Rayos C brillando más allá de la puerta de Tannhäuser. C3PO y R2D2 perdidos en la arena del desierto de otro mundo. El paraguas bajo la lluvia y su inseparable farola. Leonardo perdiéndose en la profundidad del mar. La sombra del cuchillo en la cortina de la ducha. Pastilla roja, pastilla azul. Un aullido silenciando Paris. El gordo en el baño con el cañon en la boca. Las manos rompiendo la camisa dejando al descubierto la inicial. La espada saliendo de la roca…

¿Qué viste ayer en Facebook? ¿y hace tres días?

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Louise

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Louise

Sé que a veces puedo resultar un tanto arrogante.

Precisamente por eso escribí a “Louise”

quería crear algo que no tuviera nada que ver con la mano del hombre.

Por Ander García Martinez

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Quince minutos

Esperamos que un libro nos solucione la vida en quince minutos. No comprendemos que el éxito y la satisfacción personal es una carrera de fondo. Una maratón que dura toda la vida. 
Por Ander García Martinez

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